Ayer se cumplió un mes del estallido del Ferry de Barcos del Caribe, en donde resultaron heridas 24 personas, y hasta el momento no se ha dado a conocer el avance de las investigaciones para el esclarecimiento de estos hechos, al parecer intencionales con la colocación de artefactos explosivos.

Por otro lado, los arcos de seguridad instalados en los muelles de Cozumel y Playa del Carmen no funcionan, por lo que los muelles de ambas ciudades siguen vulnerables a un episodio vivido el 21 de febrero en el muelle de Playa del Carmen.

La embarcación afectada, el Caribe III fue trasladado a Puerto Morelos, a fin de que peritos investigadores de la PGR, La Marina e incluso el FBI, obtuvieran pistas para resolver este hecho violento, que generó alertas turísticas de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

Sin embargo, nada se ha dicho sobre los posibles responsables, más allá de especulaciones en torno a que el padre del ex gobernador Roberto Borge (propietario de Barcos del Caribe), iba a bordo de la embarcación afectada, y otra más del posible contubernio entre las empresas Barcos México y Ultramar, a fin de perjudicar a la competencia que daba precios más baratos por la ruta Cozumel-Playa del Carmen, y que ha salido de operaciones por órdenes de la SCT, pese a contar con sus documentos en regla y vigentes.

Asimismo, reporteros de la ínsula dieron a conocer anoche que ninguno de los arcos de seguridad, anunciados por el gobernador Carlos Joaquín, han sido puestos en funcionamiento, pues solo fueron colocados sin operar.

“Preguntamos al personal de ambos muelles y negaron la información, insistimos sobre cuándo funcionarán estos armatostes y sólo sonrieron”, apuntaron a través redes sociales.

En Cozumel se instalaron dos, que se suman a los cuatro de Playa del Carmen, como parte de las medidas de control aplicadas por el gobierno de Quintana Roo, para redoblar la vigilancia y garantizar la salvaguarda de las y los pasajeros que transitan hacia Cozumel.

La directora General de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo (Apiqroo), Alicia Ricalde Magaña, explicó que los aparatos fueron adquiridos en la Ciudad de México con una inversión cercana al millón de pesos.