Por Rafael Martínez Cristo

 

Nunca en la historia del priismo en la entidad, un registro de precandidato o candidato había levantado tanta ámpula dentro y fuera del partido como la que se vivirá este 28 de enero, cuando el dirigente estatal, Raymundo King de la Rosa, presente su solicitud ante la Comisión Estatal de Procesos Internos del partido.

Y es que muchos priistas –y hasta no priistas- califican a King de la Rosa como gandalla por aferrarse a la dirigencia del partido, en busca de la candidatura al Senado, sin importarle que fue el primer presidente del Comité Estatal del PRI en perder una elección para gobernador, en 2016, haciendo oídos sordos a la exigencia de su renuncia.

El enojo de los priistas generó que un gran número de militantes e incluso cuadros importantes del partido renunciaran a sus filas –lo cual tampoco le importó-, dejando endeble y raquítica la estructura del otrora partido hegemónico y casi invencible.

Incluso muchos le reclaman el “entreguismo al poder y a otras fuerzas políticas, dejando al partido en una posición incómoda y hasta despreciable ante la sociedad, al no operar como oposición y al dar la espalda a importantes personalidades del priismo quintanarroense, ante la cacería que realiza el Gobierno del Estado”.

King de la Rosa seguramente llegará a la candidatura de la alianza PRI-PVEM-Panal por la segunda fórmula para el Senado…Seguramente sí, pero de ahí no pasará.

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