LA CASA DEL JABONERO

Por Niza Puerto

Hace un par de días vi en las redes un video hecho por Oscar Cadena en el que este entrevistador saca a la luz una penosa realidad que vivimos y padecemos con pánico los ciudadanos.

Resulta que Cadena se encuentra justo en el momento en el que agentes preventivos capturan a un presunto delincuente que momentos antes había arrebatado la bolsa a una mujer y que, tras ser perseguido, arrojó el botín en un depósito de basura.

El ladrón fue capturado por gente que vio este delito y lo pusieron a disposición de la policía.

El problema obedece en que los mismos agentes reconocieron que este individuo no sería llevado ante la agencia ministerial de la Fiscalía del Estado porque argumentaron que no fue capturado en plena flagrancia, es decir, los uniformados no vieron el momento en que arrebató la bolsa, por lo cual sería remitido al “Torito” por una falta administrativa.

Esto quiere decir que no se castigará como delito, pese a que se entregó al ladrón, semi confeso y el botín, o sea, la bolsa y la víctima, quien en todo caso tendrá que presentar su denuncia para que sea la Fiscalía la que investigue y determine si debe ser capturado y sancionado con prisión.

Este es el nuevo Sistema de Justicia, esta es la nueva forma en que los gobiernos se lavan las manos y esta es la nueva manera en que nos dejan a nosotros, como sociedad, en la total indefensión.

Lo mismo ocurrió hace tres meses en la CTM, en donde un empistolado sometió a los empleados, hirió de un cachazo a uno de ellos para tratar de huir con el dinero del aguinaldo de los trabajadores cetemistas.

Sin embargo, este individuo fue perseguido por los afectados, intentó accionar su pistola, pero por fortuna no detonó, hasta que lo alcanzaron, lo sometieron y lo entregaron, junto con el arma, a los preventivos, quienes turnaron al presunto delincuente al mismo Torito por faltas administrativas, donde permaneció unas horas y salió libre.

Y ahí está, en la calle, esperando a ver si la Fiscalía se dispone a hacer su labor, mientras que los trabajadores que lo atraparon viven temerosos por su integridad y la de su familia, ante una posible venganza de este individuo.

Este es nuestra nueva realidad en un México que protege a la delincuencia, en un México que registra los mayores niveles de impunidad del mundo, en un México hundido por la violencia.

Y mientras tanto, los agentes están dedicados a detener a los limpiaparabrisas, a los payasitos malabaristas, a gente que busca la forma de sobrevivir en este pinche país malgobernado.