LA INDEFENSIÓN Y LOS ACTOS DE RELUMBRÓN// Columna Rafael Martínez Cristo

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El artero asesinato del periodista Rubén Pat Cauich acaecido a las afueras de un bar en Playa del Carmen, ha trascendido a nivel nacional e internacional, dejando a Quintana Roo de nueva cuenta ante la mirada del mundo como un estado peligroso, en el que se acalla a la opinión pública de la manera más violenta: A punta de pistola.

Y esto ocurre apenas unas horas después del anuncio del Modelo de Prevención presentado por el gobernador Carlos Joaquín González para, dice, brindar mayor seguridad a los quintanarroenses.

Pero lo cierto es que planes, programas, modelos y buenas intenciones son lo que han sobrado en esta entidad, con acciones de relumbrón por parte de los tres niveles de gobierno, sin que hasta el momento hayan logrado disminuir un ápice la violencia que impera principalmente en las ciudades del norte de la entidad.

Bien dicen que “de buenas intenciones, están llenos los panteones”, y no es a través de grandes eventos ni de presentar a un extraordinario número de agentes,  que vienen para la foto y después se regresan por donde vinieron, como se logrará un combate eficaz contra la delincuencia.

No, es momento de que las autoridades se den un baño de pueblo, que realmente vean la forma en que opera la Fiscalía del Estado, que corroboren cómo los denunciantes deben pasar un verdadero vía crucis para levantar una querella y cómo ésta forma parte de enormes, gigantescas pilas de demandas que son arrumbadas y que jamás serán investigadas.

No es con grandes eventos, con aplausos y abrazos como la delincuencia va a ceder. Por supuesto que no. Es con una verdadera voluntad de servir, y principalmente, entendiendo que la seguridad es un derecho inalienable de toda la sociedad.

Primero se requiere de verdaderos servidores públicos que cuenten con la sensibilidad para atender a quienes han padecido o sufrido de hecho delictivo. Ponerse en sus zapatos, tener la empatía y la humildad para brindar el trato que se merecen, y de ahí iniciar con verdaderas investigaciones, sea el delito que sea, ninguno debe ser aminorado.

Es ahí, justo ahí, en donde radica el problema, porque tanta impunidad deja a la sociedad en franca indefensión, y en un enorme y denso velo de ingobernabilidad.

Ya son cientos de homicidios sin resolver, atentados en ferrys, feminicidios y ahora asesinatos a periodistas.

Basta ya señores. Quintana Roo no quiere más actos de relumbrón. Esta entidad y su gente exigen trabajo real. Ir hasta la cocina, ahí es en donde está el problema.