LA DECADENCIA// La Casa del Jabonero…Por Niza Puerto

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Por Niza Puerto

En realidad me es difícil entender cómo es que en Cancún sigue habiendo gente cínica que no le importa la forma en que han saqueado a la ciudad, la manera en que la han degradado, y quieren romper más el ecosistema de un destino que depende al 100% de sus bellezas naturales.

Y es que creen que Cancún “aún da para más” y construyen y construyen… y construyen en la zona de playas, en la ciudad y hasta en la parte continental de Isla Mujeres, cuyo desarrollo impactará como bomba a esta ciudad.

Qué necesitarán esos trogloditas para darse cuenta que en Cancún ya no cabemos, que la infraestructura ya no alcanza, que los servicios ya no dan para más, que la naturaleza ya se está manifestado por tanto daño.

Por supuesto que la delincuencia es incontrolable por la presencia del crimen organizado, pero también lo es por el desmedido crecimiento poblacional. Cierto es que la violencia es el primer problema, pero le sigue muy de cerca la movilidad, que día a día se agudiza.

Y eso –cabe resaltar- es lo que vemos a diario, pues existen gravísimos males que no los palpamos todos los días, pero que ahí están y son igual o peores, como es la erosión de las playas, debido a la construcción de hoteles sobre las dunas naturales de arena; la grave contaminación al manto freático, provocado –entre otras cosas- por el desbordado relleno sanitario que ya rebasó por mucho el límite de su capacidad y que está contaminando a toda la ciudad y a su población por arriba, en el aire, y por abajo, en el agua.

Pero estoy segura que mientras tecleo esta entrega, se ha terminado la construcción de una o dos casas más que esperan con los brazos abiertos a gente que vendrá de otros puntos del país –o del orbe- a saturar más a esta ciudad en franca decadencia, producto de la desmedida rapiña de muchos (autoridades y empresarios).

El asunto parece irreversible, como irreversible se ve también el fin de esta ciudad.

No me gustaría decir “al tiempo”… Pero: Al tiempo