Por Jorge Polanco Zapata

Ex Senador de la República

Cancún, el más importante de los polos de desarrollo turísticos integralmente planeados por Infratur – Fonatur junto con el apoyo en los servicios de Baja Mantenimiento y Operación, de inversionistas nacionales y extranjeros, trabajadores y de un grupo de ciudadanos que hoy los reconocemos como «los Pioneros de Cancún», mujeres y hombres que desafiando la selva con sus peligros e incomodidades iniciaron en la década de los setentas la construcción de lo que hoy es el principal destino turístico de playa de Latinoamérica y que junto con Isla Mujeres, su zona continental, la Riviera Maya, Cozumel, Tulum, Holbox y Majahual captan cerca del 40 por ciento de la divisa turística que ingresa al país y son palanca del desarrollo regional.

Empero, el éxito de nuestros centros turísticos ha generado un crecimiento poblacional que ha llegado, en algunos años y en algunos de ellos, hasta del 30 por ciento, generando una demanda de suelo urbano e infraestructura de servicios públicos de los tres niveles de gobierno.
A la fecha, no obstante los recursos invertidos y las obras realizadas, existe un rezago muy fuerte que ha generado zonas de marginación y pobreza, sumado a lo anterior, en últimas fechas las principales ciudades turísticas del norte del estado se han visto asoladas por una escala de delitos del fuero común y de alto impacto en sus diferentes modalidades, la narco-brutalidad campea como jinete del apocalipsis, sin que gobierno alguno los combata eficientemente.
El turismo, la principal actividad económica del estado, ya sufre las consecuencias y hay que recordar que los turistas buscan lugares seguros para vacacionar.

Por eso levanto la voz, para que en el ámbito de su competencia, los tres órdenes de gobierno cumplan con la responsabilidad para lo que fueron electos, y trabajen tanto en el rezago de la infraestructura social, como un acto de justicia ciudadana, como es el combate a los delitos y que los ciudadanos hagamos nuestra parte para que vuelva la paz y la tranquilidad social, y continuemos con el desarrollo económico.

De no ser así perdemos todos y seguiremos viviendo tiempos de canallas.