CONGRESO, UBER Y TAXISTAS, UNA CENA DE NEGROS// La Casa del Jabonero…Por Niza Puerto

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Por Niza Puerto

Un ambiente crispante se cierne sobre Cancún con la iniciativa de Ley de Movilidad que fue  recibida por el Congreso y que se encuentra ya en comisiones para su segura aprobación, dado el aval de las diferentes fracciones parlamentarias, a excepción del Verde.

Pero ¿Por qué tanto irigote, tanta alharaca con esta ley?

Sencillo: Ésta regularizará la operación de Uber en la entidad, y tocará intereses políticos, económicos y sociales muy, pero en verdad muy sensibles en Quintana Roo.

Se está hablando de millones y millones de pesos los que están en juego en el estado turístico por excelencia del país, pero no sólo eso, pues en el caso de Cancún, el Sindicato de Taxistas “Andrés Quintana Roo” será trastocado desde sus cimientos.

Sí, el poderoso gremio de los taxistas se verá tambaleante con la entrada de la competencia, luego de mantener un monopolio en el servicio por más de 44 años, es decir, durante toda la historia de Cancún, este ha sido el único medio de transporte de este tipo.

Por ello, es que durante años, lustros y décadas, el sindicato fue visto como la caja chica del Gobierno del Estado, desde donde sacaba recursos gracias a las concesiones, y a lo que arrojan los mismos socios.

Sin embargo, no se puede pasar por alto, el enorme peso político que tiene este sindicato, no sólo al contar con más de 7 mil socios y 14 mil operadores, lo que multiplicado por las personas que dependen de él serían cerca de 100 mil cancunenses, un ejército capaz de mover la balanza en tiempos electorales de un lado o de otro, sino además por la forma en que siempre han incidido justo el día de los comicios.

Así es, los taxistas siempre apoyan al partido en turno llevando a la gente a votar de manera gratuita, generando el llamado “ratón loco”, e incidiendo directamente con los pasajeros a través de la palabra sobre por cuál partido conviene votar.

Ese ha sido el enorme peso –hasta hoy- del Sindicato de Taxistas, un peso que sus socios van a defender a capa y espada.

Que si la gente debe tener el derecho de elegir el medio de transporte que le pegue su gana, es cierto; pero que Uber se metió hasta la cocina sin ni siquiera tocar a la puerta y en condiciones desleales, también es cierto.

Y peor aún: Que si el gobierno del Estado puso a Uber como delincuente que sólo violenta las ley, durante más de un año, es innegable, y peor lo es cuando repentinamente cambia su discurso, avalando su ingreso y dejando a la gente sin saber qué es lo bueno y qué es lo malo.

Tanta polémica ha generado esto que incluso hay quienes aseguran que el cambio tan abrupto de la autoridad estatal obedece a una orden de Estados Unidos, cuyo gobierno condicionó el retiro del warning turístico a Quintana Roo con el ingreso de Uber, dada la cercanía del presidente ejecutivo de la plataforma, Travis Kalanickla, con Donald Trump.

Nada más falso.

Lo que es cierto, es que los taxistas están muy encabronados y en cualquier momento pudieran convertir a Cancún en un polvorín, en un campo de batalla, si el gobierno no tiene especial cuidado en este arguende.

Se requiere mucho tacto de los diputados, pues de lo contrario, esto se convertirá en una cena de negros, en donde el perdedor, para no variar, será el ciudadano.

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